martes, 22 de enero de 2008

LAMENTOS DE UN CASANOVA

Aún me viene a la memoria
el recuerdo del pasado;
pude estar equivocado
o es que soñé en la victoria,
embriagado por la euforia.
Como fuere, se ha perdido
en el desván del olvido;
hoy comienzo otra aventura,
una nueva singladura
y suerte a mi Dios le pido.

Mas pienso que ya soy viejo
para andar pegando saltos.
¡Basta ya de sobresaltos!
Si en mis empeños no cejo
puedo perder el pellejo.
Que ya con ciertas edades
fatigan las veleidades
y se marcha cuesta abajo.
Ya cuelga mucho el badajo,
hay que decir las verdades.

Ya está bien de presunciones
y de faroles de mozo;
mi dicha quedó en un pozo,
porque ya los compañones
no sirven como cañones.
Se derritió la escopeta,
haciéndome la puñeta
y pegando gatillazo.
No puedo darme un gustazo,
por más que la note inquieta.

¡Triste fin de un Casanova!
Final de un Don Juan Tenorio,
que vio como aquel emporio,
como el tiempo todo roba,
terminó de forma boba.
Pero es la vida, señores.
Agradezco a los lectores
que hayan leído el poema;
mas ya se me agotó el tema,
al igual que mis amores.

domingo, 20 de enero de 2008

Jamás has de cambiar...

Jamás has de cambiar, lo tengo claro.
Te gusta la aventura, el devaneo;
te entregas a un insulso coqueteo
sin miedo, sin temor y sin reparo.

Te juzgas una diosa y, con descaro,
juzgando tu belleza en su apogeo,
ignoras el respeto al himeneo
y puede que al final lo pagues caro.

Que sepa, ya has deshecho tres parejas;
acaso alguna más puede haber sido,
que ignoro de tu vida cosas viejas

y todas tras marcharte de mi nido.
El caso es que, sin duda, te asemejas
a un barco que navega sin sentido.

Intento echar a olvido
lo tanto que te quise y me quisiste,
mas viéndote actuar me pongo triste.

jueves, 6 de diciembre de 2007

SONETO A VUELAPLUMA

Perdida la costumbre, no es sencillo
forjar un buen soneto en un momento;
veremos si no muero en el intento
y logro retomar el estribillo.

Sacado ya un cuarteto del bolsillo,
me voy por el segundo. Mas va lento,
que tengo que vender y estar atento
pues siempre algún cliente habrá listillo.

Comienzan los tercetos y la venta
parece que amainó por un instante.
Si dejan de acudir, mi mente inventa

y logra mi proyecto ir adelante.
Ya trece tengo escritos, si se cuenta
el último anterior que va delante.

¡Triunfé! Pero, no obstante,
ya puestos y metidos en el brete,
se añade el estrambote y diecisiete.

domingo, 2 de diciembre de 2007

IN MEMORIAN

[b]Heridos a traición y por la espalda
sus cuerpos caen inertes a la tierra.
Se trata de un encuentro fortuito,
¿quién dijo que existía aquí una guerra?

Llorando están dos madres por sus hijos,
sus lágrimas inundan toda España.
¿Se puede dialogar siquiera un rato
con gente de tal índole y calaña?

¡Cobardes y asesinos! ¡Vil gallofa,
que mata a los heridos en el suelo!
Que acudan cara a cara y uno a uno,
veremos quien entonces siente el duelo.

Mas, mientras, todo sigue y nada ocurre.
Ha sido nada más que un incidente.
Dos jóvenes han muerto asesinados,
mas poco le preocupa eso a la gente.

Se acerca Navidad, es lo que importa,
y todo son festejos y alegría.
Los muertos a su fosa. A ver si hay suerte
y alivia el cruel dolor la Lotería.

¡Tranquilos y a vivir! ¡No pasa nada!
Dos crímenes no tienen importancia.
Amén de que la sangre se ha vertido
en muy lejana tierra, pues fue en Francia.

Hoy cenan los ministros satisfechos,
pensando ya en tomarse vacaciones.
¿El llanto de dos madres? ¡Poca cosa!
Lo trágico es perder las elecciones.[/b]

sábado, 10 de noviembre de 2007

Selvática mujer...

Selvática mujer que habitas lejos
y bebes con placer de cuanto escribo,
ansío conocerte y que conozcas
al hombre y no al autor de tantos ripios.

Quisiera poder verte… ¿Cómo hacerlo
estando tan lejanos? Mis suspiros,
en alas de mis versos, vuelen raudos
al sitio donde lees mis escritos.

No sé cómo serás. Acaso, hermosa.
Mas una cosa es cierta: Que adivino
que seas guapa o fea poco importa.
Tu alegre corazón es lo que estimo.

Mas quiso la Fortuna que supiera
que existes y que sepas tú que existo
muy tarde acaso ya, puesto que hay lazos
que obligan nos separe un ancho abismo.

Difícil de salvar es tal obstáculo,
mas pueden dos palabras con buen ritmo
hacer que tome impulso. Son: - ¡Te quiero!
Igual con tal sentir saltar consigo.

El rey de España los tiene...

El rey de España los tiene
en su sitio y muy bien puestos
y al negro Chávez detuvo
virilmente, con un gesto.

No terminó allí la cosa,
pues siguió Chávez mintiendo
y al escuchar sus insultos,
el rey saltó de su asiento..

- ¡Vete ya a tomar por saco! -,
supongo pensó el Monarca,
en tanto que Zapatero
al negro casi rogaba.

¡Infeliz don José Luis,
pobrecillo presidente!
¡Tener que soportar él solo
los denuestos de esas gentes!

Con buen gesto y buen talante
y a fuer de ser un idiota
le demostró a todo el mundo
que es que le faltan pelotas.

Pues si el mismo rey de España
hace gala de hidalguía
tengo muy claro el asunto:
Zapatero es que es un lila.

¡Ole el rey y sus cojones!
A eso le llamo yo orgullo.
Y a Zapatero y su Corte
les tacho de lameculos.

Bien lo dijo el Almirante:
- ¡Vale más honra sin barcos
que barcos estando a flote
y de vergüenza cargados
! -

viernes, 9 de noviembre de 2007

Juicio a Don Juan Tenorio

Primera parte: Los malandrines.


Las crónicas aseguran
que hubo un galán en Sevilla
experto en burlar mujeres.
Y en él se inspiró Zorrilla.

Pero también el gran Tirso
bebió de la misma fuente
y se inventó otra comedia
sobre aquel mozo, igualmente.

En ésta, más importante
papel tiene el convidado
a la cena que organiza
el malandrín desalmado.

Que, ante las burlas pesadas
del fanfarrón mozalbete,
le dio muerte con un golpe
de su pétreo guantelete.

El pucelano, benigno
lo fue más con su Tenorio.
Y en vez de al Infierno echarle,
le destinó al Purgatorio.

Mas la historia es conocida
y contarla no pretendo,
tan sólo les analizo
si Don Juan fue tan tremendo.

Para mí que en demasía
contó las damas burladas;
sus andanzas, aventuras
y muertos a cuchilladas.

Pues mucho matar parece
y de amores ni te cuento.
Me pienso que fue un gran timo,
que fue todo un gran invento.

Gamberros de aquesta guisa
en cualquier tiempo han vivido.
Y en todas partes del mundo,
sin cabeza y sin sentido.


Que entre Tenorio y Mejía
y otros más de su calaña
no hubieran dejado a nadie
virgen ni vivo en España.

Los mozos, dos pillastrones,
- casta que en el mundo abunda –
vivían para la juerga,
el buen vino y la coyunda.

Nunca dieron palo al agua
pues decían que el trabajo,
pudiendo vivir del robo,
les importaba un carajo.

Segunda Parte: Las damas.


De las damas, ¿qué me dicen?
Resultaban facilonas.
Mucho presumir de castas
y eran unas lagartonas.

Pronto marchaban al catre
- en concluyendo una carta -
para afirmar luego el pillo:
- ¡Adiós, que un rayo te parta! -.

Mucho rezo y mucha Misa,
pero en presencia del macho
trocaban celestial dicha
por de tal rima un empacho.

Muchos refajos y faldas
no eran barrera insalvable
cuando notaban de cerca
la presencia de un buen “sable”.

Yo no digo muy salidas,
pero un tanto sí lo estaban;
sería que las monjitas
muy bien no las educaban.

Pues que si hubiesen sabido
lo que las chicas de ahora
a Don Juan pronto dijeran:
- ¡Váyase, hidalgo, en buenhora!

¡Déjese ya de cartitas
y afloje presto la pasta!
Que o me paga dos mil euros
o no dejo de ser casta.

Pues tengo yo entre mis piernas
algo que vale un tesoro.
Cese de decir pamplinas
y esté su merced al loro.

Que a mí llamarme gacela,
linda flor o bien amada,
me trae más bien sin cuidado
si a cambio no obtengo nada.
-.

Y más corrido que un mono
Don Juan quedado se hubiera
y buscara el consolarse,
como a entender Dios le diera.

Pero se ve que eran tontas
las damas antiguamente:
Se les caían las bragas
por un verso solamente.

Y pienso decir muy poco
de la infiel de la Pantoja.
¡Casándose al otro día..!
¡Más que zorra se me antoja!

Tercera Parte: Conclusión



Y ésta es la historia, señores.
Con Ciutti como escudero
y el bribón de Boticelli,
listo y sagaz tabernero.

Pues bien que supo enredarles
para juzgar quién más era
fanfarrón y así venderles
peleón como Rivera.

Que ya lo dice el refrán:
“Adentro del laberinto
igual le sabe al borracho
el vino blanco que el tinto”.

Si estos mozos aún viviesen,
- con esa mente tan loca -
os aseguro, lectores,
que harían “kaleborroka”.

Hasta que un nuevo Centellas,
vestido de picoleto,
les midiera las costillas
y allí se acabó el sujeto.

Pues un pico y una pala
asentaban sus cabezas,
que trabajando de firme
no hablarían de proezas.

A Doña Inés, correctivo
severo por ser pazguata;
y a la Pantoja una esquina
donde no diera la lata.

Se lograra de esta forma
- a gritos lo estoy pidiendo –
ver en lugar del Tenorio
La venganza de Don Mendo.

Que por lo menos te ríes
y pasas ameno rato
oyendo las siete y media,
no escuchando a un mentecato.