Aún recuerdo el ayer en que fue mía.
Y mañana, ¿qué habrá? Ni lo sospecho.
¿Qué mujer vivirá bajo mi techo,
que me preste su ayuda en mi agonía?
¿Quién tendré junto a mí llegado el día
en que cese el aliento de mi pecho?
¿Cuando yazca tendido sobre el lecho,
quién habrá de apretar mi mano fría?
¡Caprichoso y travieso es el Destino!
Nos domina a su gusto y nos maneja,
dirigiendo al azar nuestro camino
como más se le antoja. Moraleja:
Deberemos andar siempre con tino
y con tino elegir nuestra pareja.
jueves, 24 de enero de 2008
martes, 22 de enero de 2008
LAMENTOS DE UN CASANOVA
Aún me viene a la memoria
el recuerdo del pasado;
pude estar equivocado
o es que soñé en la victoria,
embriagado por la euforia.
Como fuere, se ha perdido
en el desván del olvido;
hoy comienzo otra aventura,
una nueva singladura
y suerte a mi Dios le pido.
Mas pienso que ya soy viejo
para andar pegando saltos.
¡Basta ya de sobresaltos!
Si en mis empeños no cejo
puedo perder el pellejo.
Que ya con ciertas edades
fatigan las veleidades
y se marcha cuesta abajo.
Ya cuelga mucho el badajo,
hay que decir las verdades.
Ya está bien de presunciones
y de faroles de mozo;
mi dicha quedó en un pozo,
porque ya los compañones
no sirven como cañones.
Se derritió la escopeta,
haciéndome la puñeta
y pegando gatillazo.
No puedo darme un gustazo,
por más que la note inquieta.
¡Triste fin de un Casanova!
Final de un Don Juan Tenorio,
que vio como aquel emporio,
como el tiempo todo roba,
terminó de forma boba.
Pero es la vida, señores.
Agradezco a los lectores
que hayan leído el poema;
mas ya se me agotó el tema,
al igual que mis amores.
el recuerdo del pasado;
pude estar equivocado
o es que soñé en la victoria,
embriagado por la euforia.
Como fuere, se ha perdido
en el desván del olvido;
hoy comienzo otra aventura,
una nueva singladura
y suerte a mi Dios le pido.
Mas pienso que ya soy viejo
para andar pegando saltos.
¡Basta ya de sobresaltos!
Si en mis empeños no cejo
puedo perder el pellejo.
Que ya con ciertas edades
fatigan las veleidades
y se marcha cuesta abajo.
Ya cuelga mucho el badajo,
hay que decir las verdades.
Ya está bien de presunciones
y de faroles de mozo;
mi dicha quedó en un pozo,
porque ya los compañones
no sirven como cañones.
Se derritió la escopeta,
haciéndome la puñeta
y pegando gatillazo.
No puedo darme un gustazo,
por más que la note inquieta.
¡Triste fin de un Casanova!
Final de un Don Juan Tenorio,
que vio como aquel emporio,
como el tiempo todo roba,
terminó de forma boba.
Pero es la vida, señores.
Agradezco a los lectores
que hayan leído el poema;
mas ya se me agotó el tema,
al igual que mis amores.
domingo, 20 de enero de 2008
Jamás has de cambiar...
Jamás has de cambiar, lo tengo claro.
Te gusta la aventura, el devaneo;
te entregas a un insulso coqueteo
sin miedo, sin temor y sin reparo.
Te juzgas una diosa y, con descaro,
juzgando tu belleza en su apogeo,
ignoras el respeto al himeneo
y puede que al final lo pagues caro.
Que sepa, ya has deshecho tres parejas;
acaso alguna más puede haber sido,
que ignoro de tu vida cosas viejas
y todas tras marcharte de mi nido.
El caso es que, sin duda, te asemejas
a un barco que navega sin sentido.
Intento echar a olvido
lo tanto que te quise y me quisiste,
mas viéndote actuar me pongo triste.
Te gusta la aventura, el devaneo;
te entregas a un insulso coqueteo
sin miedo, sin temor y sin reparo.
Te juzgas una diosa y, con descaro,
juzgando tu belleza en su apogeo,
ignoras el respeto al himeneo
y puede que al final lo pagues caro.
Que sepa, ya has deshecho tres parejas;
acaso alguna más puede haber sido,
que ignoro de tu vida cosas viejas
y todas tras marcharte de mi nido.
El caso es que, sin duda, te asemejas
a un barco que navega sin sentido.
Intento echar a olvido
lo tanto que te quise y me quisiste,
mas viéndote actuar me pongo triste.
jueves, 6 de diciembre de 2007
SONETO A VUELAPLUMA
Perdida la costumbre, no es sencillo
forjar un buen soneto en un momento;
veremos si no muero en el intento
y logro retomar el estribillo.
Sacado ya un cuarteto del bolsillo,
me voy por el segundo. Mas va lento,
que tengo que vender y estar atento
pues siempre algún cliente habrá listillo.
Comienzan los tercetos y la venta
parece que amainó por un instante.
Si dejan de acudir, mi mente inventa
y logra mi proyecto ir adelante.
Ya trece tengo escritos, si se cuenta
el último anterior que va delante.
¡Triunfé! Pero, no obstante,
ya puestos y metidos en el brete,
se añade el estrambote y diecisiete.
forjar un buen soneto en un momento;
veremos si no muero en el intento
y logro retomar el estribillo.
Sacado ya un cuarteto del bolsillo,
me voy por el segundo. Mas va lento,
que tengo que vender y estar atento
pues siempre algún cliente habrá listillo.
Comienzan los tercetos y la venta
parece que amainó por un instante.
Si dejan de acudir, mi mente inventa
y logra mi proyecto ir adelante.
Ya trece tengo escritos, si se cuenta
el último anterior que va delante.
¡Triunfé! Pero, no obstante,
ya puestos y metidos en el brete,
se añade el estrambote y diecisiete.
domingo, 2 de diciembre de 2007
IN MEMORIAN
[b]Heridos a traición y por la espalda
sus cuerpos caen inertes a la tierra.
Se trata de un encuentro fortuito,
¿quién dijo que existía aquí una guerra?
Llorando están dos madres por sus hijos,
sus lágrimas inundan toda España.
¿Se puede dialogar siquiera un rato
con gente de tal índole y calaña?
¡Cobardes y asesinos! ¡Vil gallofa,
que mata a los heridos en el suelo!
Que acudan cara a cara y uno a uno,
veremos quien entonces siente el duelo.
Mas, mientras, todo sigue y nada ocurre.
Ha sido nada más que un incidente.
Dos jóvenes han muerto asesinados,
mas poco le preocupa eso a la gente.
Se acerca Navidad, es lo que importa,
y todo son festejos y alegría.
Los muertos a su fosa. A ver si hay suerte
y alivia el cruel dolor la Lotería.
¡Tranquilos y a vivir! ¡No pasa nada!
Dos crímenes no tienen importancia.
Amén de que la sangre se ha vertido
en muy lejana tierra, pues fue en Francia.
Hoy cenan los ministros satisfechos,
pensando ya en tomarse vacaciones.
¿El llanto de dos madres? ¡Poca cosa!
Lo trágico es perder las elecciones.[/b]
sus cuerpos caen inertes a la tierra.
Se trata de un encuentro fortuito,
¿quién dijo que existía aquí una guerra?
Llorando están dos madres por sus hijos,
sus lágrimas inundan toda España.
¿Se puede dialogar siquiera un rato
con gente de tal índole y calaña?
¡Cobardes y asesinos! ¡Vil gallofa,
que mata a los heridos en el suelo!
Que acudan cara a cara y uno a uno,
veremos quien entonces siente el duelo.
Mas, mientras, todo sigue y nada ocurre.
Ha sido nada más que un incidente.
Dos jóvenes han muerto asesinados,
mas poco le preocupa eso a la gente.
Se acerca Navidad, es lo que importa,
y todo son festejos y alegría.
Los muertos a su fosa. A ver si hay suerte
y alivia el cruel dolor la Lotería.
¡Tranquilos y a vivir! ¡No pasa nada!
Dos crímenes no tienen importancia.
Amén de que la sangre se ha vertido
en muy lejana tierra, pues fue en Francia.
Hoy cenan los ministros satisfechos,
pensando ya en tomarse vacaciones.
¿El llanto de dos madres? ¡Poca cosa!
Lo trágico es perder las elecciones.[/b]
sábado, 10 de noviembre de 2007
Selvática mujer...
Selvática mujer que habitas lejos
y bebes con placer de cuanto escribo,
ansío conocerte y que conozcas
al hombre y no al autor de tantos ripios.
Quisiera poder verte… ¿Cómo hacerlo
estando tan lejanos? Mis suspiros,
en alas de mis versos, vuelen raudos
al sitio donde lees mis escritos.
No sé cómo serás. Acaso, hermosa.
Mas una cosa es cierta: Que adivino
que seas guapa o fea poco importa.
Tu alegre corazón es lo que estimo.
Mas quiso la Fortuna que supiera
que existes y que sepas tú que existo
muy tarde acaso ya, puesto que hay lazos
que obligan nos separe un ancho abismo.
Difícil de salvar es tal obstáculo,
mas pueden dos palabras con buen ritmo
hacer que tome impulso. Son: - ¡Te quiero!
Igual con tal sentir saltar consigo.
y bebes con placer de cuanto escribo,
ansío conocerte y que conozcas
al hombre y no al autor de tantos ripios.
Quisiera poder verte… ¿Cómo hacerlo
estando tan lejanos? Mis suspiros,
en alas de mis versos, vuelen raudos
al sitio donde lees mis escritos.
No sé cómo serás. Acaso, hermosa.
Mas una cosa es cierta: Que adivino
que seas guapa o fea poco importa.
Tu alegre corazón es lo que estimo.
Mas quiso la Fortuna que supiera
que existes y que sepas tú que existo
muy tarde acaso ya, puesto que hay lazos
que obligan nos separe un ancho abismo.
Difícil de salvar es tal obstáculo,
mas pueden dos palabras con buen ritmo
hacer que tome impulso. Son: - ¡Te quiero!
Igual con tal sentir saltar consigo.
El rey de España los tiene...
El rey de España los tiene
en su sitio y muy bien puestos
y al negro Chávez detuvo
virilmente, con un gesto.
No terminó allí la cosa,
pues siguió Chávez mintiendo
y al escuchar sus insultos,
el rey saltó de su asiento..
- ¡Vete ya a tomar por saco! -,
supongo pensó el Monarca,
en tanto que Zapatero
al negro casi rogaba.
¡Infeliz don José Luis,
pobrecillo presidente!
¡Tener que soportar él solo
los denuestos de esas gentes!
Con buen gesto y buen talante
y a fuer de ser un idiota
le demostró a todo el mundo
que es que le faltan pelotas.
Pues si el mismo rey de España
hace gala de hidalguía
tengo muy claro el asunto:
Zapatero es que es un lila.
¡Ole el rey y sus cojones!
A eso le llamo yo orgullo.
Y a Zapatero y su Corte
les tacho de lameculos.
Bien lo dijo el Almirante:
- ¡Vale más honra sin barcos
que barcos estando a flote
y de vergüenza cargados! -
en su sitio y muy bien puestos
y al negro Chávez detuvo
virilmente, con un gesto.
No terminó allí la cosa,
pues siguió Chávez mintiendo
y al escuchar sus insultos,
el rey saltó de su asiento..
- ¡Vete ya a tomar por saco! -,
supongo pensó el Monarca,
en tanto que Zapatero
al negro casi rogaba.
¡Infeliz don José Luis,
pobrecillo presidente!
¡Tener que soportar él solo
los denuestos de esas gentes!
Con buen gesto y buen talante
y a fuer de ser un idiota
le demostró a todo el mundo
que es que le faltan pelotas.
Pues si el mismo rey de España
hace gala de hidalguía
tengo muy claro el asunto:
Zapatero es que es un lila.
¡Ole el rey y sus cojones!
A eso le llamo yo orgullo.
Y a Zapatero y su Corte
les tacho de lameculos.
Bien lo dijo el Almirante:
- ¡Vale más honra sin barcos
que barcos estando a flote
y de vergüenza cargados! -
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